jueves, marzo 03, 2011

Cosas que humedecen

Pena
una esperanza
una mirada
bastan

cosas que humedecen
cuanto es prohibido
dar a cambio lo irrecuperable

Me sigues con la vista y es cierto
cosas que humedecen
las esquinas recónditas
tuyas y mías

¿A quién si no a tí ?
Tenías que ser
porque estamos solos
y finalmente se trata de esto
una habitación sin vistas con sonido de olas
nuestra lluvia que castiga el cielo
instrucciones tontas y locas
para hacer bien
esto que seguimos ensayando.

La maestría es el camino que escogimos hace mucho
las obviedades esconden la bruta sinceridad

un sol que nace en lebu quizás se apague en chillán
¿en que lado del mundo volverá a nacer el sol?
así es esto
esta noche
serán miles de miles
soles colorados, furiosos entrarán
viajarán cada palabra
subvertirán trayecto para versos y párrafos
endecasílabos y hermeneúticos
sopesándoles recónditos
entrarán besarán y aullarán
la noche.

sábado, septiembre 03, 2005

Insolencia

Soy ajeno al favor de los tiranos
tanto como el hambre para sus huesos,
tanto como el corazón de la gente.

A todos ellos apunto vicariamente,
tiranía de la ignorancia que apenas lee
nunca entregarás las llaves del mar a los mendigos de mi barrio.

Los arrastrados ripios de la verba son un calabozo
que estalla desde mi centro
con todas las palabras que sufrieron alboroto.

Una materia celeste que se expande o contrae no hará sonreir a los tiranos,
no traerá la muerte a su puerta
estos versos son como una multitud de puñales marchando en alamedas del insomnio
y a pesar del gesto vacío
vale la pena que en ningún caso la indiferencia absuelva al tirano, en ningún caso.

Volvería a grabar flores de tinta
para las muchachas que ciegan crueles a mi boca
la visita de su palpitante amor.
Hace algunos años renuncié a los versos del eterno francés
para que me regalen una francesa,
adherirme a discursos genéricos
que dejaron un niño solo
en mis pulsiones,
fue una venganza contra el tirano que pude ser.

Ay conformidad, que no me abrigas los pies.

Echan abajo puertas, ocultan plazas
y buscan lugares para desaparecer esta insolencia,
los tiranos de nuestra sangre feroz.

Pero no hecharé en falta sembrar fealdad para cosechar belleza
ni descender infiernos ajenos
para ganarsme el par de zapatos nuevos
que desgastan las ciudades concéntricas de la vanidad.

Los tiranos no leeran estos versos.
¿Y acaso me bastarán tus ojos?
¿el amor de un almuerzo me nutrirá los huesos?
¿voces con sonrisa de cabellera al viento calmarán la sed de mis sueños?

Danzará la ceniza de la rosa
en el vino del adiós,
embriagados remontaremos
sobrevivientes del desamor
los amigos de la insolencia.

Feria Libre.

Sea emitido el decreto regulando que todo lo que aquí sea transado corresponda enteramente a las manos que lo vieron nacer y crecer
sea bajo el sol de los días o bajo las luces señaladas por las noches en compañía de las aguas o de otros líquidos puestos al caso.
Nos dará satisfacción entera la proliferación de viandas tejidos y cesterías que en la región diesen forma a los artesanos que hoy deslindan la edad madura sino el ocaso más igualmente favorecemos toda aquella manufactura que concurriese a esta feria con arreglo a prestar servicio a los afanes diarios de nuestros vecinos.
Sírvase comunicar a los hortelanos que toda verdura de su pozo ha de tener el riego en abundancia pues mal harían concurriendo a los pies de estas plazas con flores y tallos marchitos hambrientos de la bebida que el buen señor en abundancia nos prodiga.
Sírvase comunicar a los criadores que tanto aves como becerros, cerdos como lanares, han de llegar a este centro en compañía de su sangre, ninguno muerto antes. Para corderos degollados el matadero está, no se confunda por lo tanto este lugar de vida con los territorios opuestos.
El número de los que llegan solicitando espacio para sus especias con los años no merma Y es en ese entendido que la convivencia en ocasiones ha de ser difícil. Es por tal razón que dialogamos y toda trifulca desechamos a no ser que por causa de amor o madre ofendida alguno quisiera cobrar ofensa más la sangre no ha de llegar al río. Que ya bastante sucio nos lo tienen los venenos que los torpes de la avaricia han derramado para nuestra desdicha.
Se reconoce por lo tanto el derecho de pugilato entre hombres y mujeres de a uno y sin navaja ni arma debajo del poncho oculta.
Y como enojo y despojo son vecinos conocidos pasamos a señalar sin demora que se entiende por propio todo lo que aquí se intercambia y cualquier oscura procedencia será materia examinada por los árbitros correspondientes. Chanchullos, embustes y faramallas abundan y los incautos que dan plata como si oro fuese o gatos escaldados como si de liebres se tratase a su riesgo habrán de someterse y quien los sorprendiese en todo su derecho podría dar buena cuenta de ellos con alquitrán, plumas y garrote incluso, si lo hubiese, a exhibir a los embusteros y su vergüenza en la plaza del mediodía, les será permitido. Más quien oferte algún embuste que llame a risa y en el acto de su comercio sea deleite de la concurrencia podrá disfrutar de sus buenos oficios con el cómplice guiño de quien consiente su teatro. Así, prestidigitadores, bufones, acróbatas, charlatanes, cantores y cantoras, tienen a su disposición los vericuetos de esta feria y su tarifa será asunto de la voluntad de los parroquianos.
Aquí se trabaja e sol a sol Y cada cual mata su piojo
Se respeta el derecho de llegada Y el metro cuadrado de cada quien.
Los precios se redondean y los kilos se aproximan al entero
las docenas son docenas y los litros son según el envase lleno hasta el tope sin chorreo ni rebalse, sería embuste lo contrario.

Plano secuencia de lugares comunes o Gente del pueblo de Chile. Toma 1.

La toma avanzará sobre los techos de la micro que dan de baja en la capital del reyno y estrenan en provincia...

Es así como se abre paso y sale de lo escrito a veces hace tiempo en realidad a veces siempre a veces y ayer avanzando el viaje a casa con paisaje de campos y ciudades de tierra de agua de sol de aire feliz mayoritariamente en las minorías como el aire que se respira hoy en los niños que leen y saben y ríen como una sola cosa que será la respuesta a las preguntas ontológicas de la infancia que no escuchan los padres.

…Como te decía, se abre paso entre la ciencia y la tecnología a salto de máquinas y carreteras traspasando el infinito de memorias y su ausencia.

Así, gentil, con la decisión del nacimiento. Su respiración contrae los trabajos de los días distrae las noches de trabajo.

Mira como son las veinticuatro vueltas convencionales de este circo. Tienes un fulgor mortal en las caderas niña que viene cuestionando la totalidad submarina y celeste.

Entonces el actor principal, sinnombreporelmomento, aunque no es uno, avanza a medio vestir con elegancia de mangas de camisa arremangadas.

Le adeudo cantos a la mujer invisible y estoy debiendo el vino que se invita cuando en la boca de muchachas escanciadas se oye una canción.

Que dice:
“Desabotóname la esperanza, a tientas
desesperadamente, de rodillas
se que no basta, pero consuela.

Hasta que llegues amarraré los santos.
y el sol de mayo penetrará la tierra,
se esconderá tu luna y otras cuarenta iguales
aunque al llegar, ya sabes,
lo necesario me parecerá insuficiente
Como si deseara quedarme con el cielo
lo amarro con tu cabellera
mientras caricias en tu espalda siembro
con esta urgencia de ganarle al tiempo

Porque te quiero toda,
amor nunca te guardes:
Te esperaré aún más de lo que pidas
y haré de cuenta que cometer errores
dolerá menos que arrepentir lo amado.

Reverso

Sácate la máscara
no la inclines como si fuese juego
haciendo alarde por un misterio que no es tal.

En este baile sabemos que siempre habrá algo detrás.

Aquí mismo, hay algo
debajo de esta máscara,
de estas cortinas...
alguien trabajando más allá de la medianoche
alguien que duerme
alguien que está por nacer y duerme dentro de su madre
y en el fondo estoy sentado,
puedo verme escribiendo con la esperanza de no morir.

Eso es todo.

Que no te avergüenze querer amor tras bajar del escenario.
Somos la materia transparente de nuestras máscaras
Que no tienes reverso, aunque amemos esa dulce fantasía del ocultamiento.

Quisiera

en mis manos contarte cuanto y donde quisiera...
como el avaro al dinero anhela

Preguntaba

¿Qué te pasa cuando nada te pasa?
¿Si tus sueños se corrompen en recuerdos
tus recuerdos en los nervios y tus nervios
son los pájaros azules de esperanza que se mueren sin la muerte de por medio?

¿Cómo se llama el viento que sopla a favor de estas velas?
¿Si el cielo no tiene palabras y la mar cierra los párpados por ti?

A veces elegimos abrigarnos de verdades
A todos nos moja esa tormenta
y habitamos en el centro de un amor sin geografías.

¿Qué te pasa cuando nada te pasa
y no puedes ver en estas palabras
una sonrisa cómplice
acompañándote?

Mirándote.

Quiero viajarte
apurar tranco en tu quebrada.
encenderme cigarrillo en tus orillas
y arroparme ceniza de tí.
Si tocaras música de cuadernas que cimbran su madera
si este aire te propiciara rosas de amante no cultivarías la espiga,
de la penumbra serías el callamiento
y más febril la hogaza rindiera mi boca a su ternura.

Quiero templar bellas letras
en este hogar incandescente
desensillar esta urgencia cansada
porque me invita la noche a la cama pródiga
y la mesa de mis días fustiga mi hambre de amar.

Allá afuera los bandoleros buscan la resolana para abrigar al aire
y acá muy adentro las preguntas me revolotean el cielo...
escucho en mi silencio
como a traguitos breves y precisos,
el tiempo me está bebiendo.

Esta amapola cebando vientos de travesura vino,
la escarcha lavando faldeos amontañados,
la herencia del bandidaje pariendo un camino.

El hogar está lejos de la fogata que otros encendieron
y en eso muerdo los labios con mi ansia de ella.

¿Alguien dejará de soñar si despierto mirándote fuego?

En mar abierto

La palabra náufrago se recorre en lo salino de su angustia
se transita bajando la vista ante la ostentación macabra del sol que la atestigua.

La palabra náufrago se sobrevive a sí misma con algo de salvación y algo de pérdida
testimoniando silencio espera algo así como un puerto en el corazón de la mar revuelta.

En el ombligo de la palabra náufrago bracean, náufragos, la esperanza y el mal augurio
delirando sobre el mismo madero, todo les gira en coordenadas circulares
que no saben de sures nortes este oestes.

No es la nada si uno mira detenidamente
es nadar para salvarse
del absolutismo del cielo
del reflejo insondable de cada vida
ávidamente .

Celebración de santo

La voz de esta gente se llena de gente señor y de salones sin gente y por supuesto de soles destilando su luz en el oído de un viejo que duerme señor.
El atavío del santo que la fiesta observa navega florido en papel sobre la mar de brazos piadosos, véalo, y sus colores trenzan la lluvia con plegarias
para remendar las promesas vacías de los vivos.
La mesa para sacrificarnos un año más al vino está dispuesta y el cordero tras bajarlo señor del madero nativo será consumado en el fuego girando sobre sí mismo.
El tiempo acostumbra mecer con el sur nuestra sonrisa Y con el norte nuestros botes permanecen anclados en su fondo.
El baile se arremolina en su amor y desnudos nos tallan las mujeres sin piedad señor con el mesmo acero de sus labios que no matan pero hieren.
Se escarchase mi voz de brevedad si por hablar hablara que para arrancarme la lluvia delicada desta cara no cantase estas canciones
con la acordiona de mi taita.
En un amanecer de mesones plastificados nos sobrevivirá la fiesta señor
Acuérdese de mí.

Me preguntarán a menudo por la patria

Y se me va a escapar que la patria es como un antropólogo con olor a pescado frito cuando vuelve del mundo a este pedazo de abismo.
Y los patriarcas son puras cabezas negras, sudacas, encomiendas eternas, habitantes somníferos del espacio urbano, transporte público de sueños.
Y el erotismo viene tambaleando en los alejandrinos del andamio hechizo y en los dos principios éticos del choro neroca:
las deudas de amor y de juego son sagradas, todo lo demás no tiene plazo.
La patria está, les diré por decir, mintiendo, entre sabanitas cortas desbordando la mar sin freno debajo de este idioma que nos queda chico
y de ese otro que cuidan los champurrias
Porque el tormento marca el baile y el océano las orillas que nos separan de la cordillera de los muertos.
Y más que seguro van a pillarme avisando a los 7 vientos que la melancolía es tan bruta que desparrama boleros y valsecitos sin documentos
cruzando desde Lima hasta Chacao
Porque este músculo se templa con rancheras y el comistrajo que sacamos de la tierra entre piedras ardientes.
Van a vivir preguntándome que cosa que diablos es la patria
entonces vendrán a mi cuerpo la pena y el contento.
Me seguirán esperando cuando no quiera contarles el cuento.

Oración del transplantado

Dedicado a todos los muertos desterrados.

A un lugar que no conozco pertenecieron mi corazón y manos
de quienes amo todo lo conocido me ha separado
y por traspasar las montañas pujan mis palabras sin papel
La soledad abre su pecho para acoger mi desgracia
por eso el agua sostiene mi cabeza con elegancia
desaparezco bajo el mundo que no me ha querido
entre el amor y el odio permanezco navegando.
Fui silencio, nudo ciego, misterio
y he visto el color del mar carcomiendo mis párpados
Mi boca de algas se estremece cuando prefiero
una sonata nocturna en la bóveda de los bivalvos
Nadie podrá encontrarme tal como fui antes
varios trozos de mi carne se han marchado
hacia el estomago de grandes bestias marinas
peces que mi familia, mis amigos y mis asesinos,
devoraron piadosamente en alguna semana santa.
A un lugar que no conozco pertenecen mi corazón y manos
quise hacer de mis sueños un hombre nuevo
y mis huesos por el mundo dispersos.

De nuestro baile

Demasiado se ha dicho que es el cortejo de dos pájaros que en minutos más o minutos menos serán cazuela
Demasiado se ha dicho que debe ser de punta y taco de ojota y chupalla de pañuelo blanco o pernera
Tambien hay libros bibliotecas enteras que le dan por chilena o peruana según se le bautize zama
o cueca a secas
Pero poco o nada se dice del terremoto que se arma cuando el tormento se adueña
de nuestros dedos de nuestras palmas de nuestras manos tañendo
sobre una mesa este vacía o esté bien puesta.
Ese entusiasmo por la vida nos toma y nos deja, así no más.

Para que usted me entienda

Este es un trabajo como cualquier otro.
Me levanto después de dormir
y me acuesto después de caer en la cuenta que estuve despierto.
Como usted
tengo una obligación diaria que cumplir
que se ha vuelto permanente
La paga no es siempre lo que yo quisiera
y el costo de la vida
sube proporcionalmente a mi impaciencia.
Para que usted me entienda
sin embargo y no importa lo que le digan estos carajos
estese tranquila y usted también caballero
que no hace falta ser poeta.

Árboles viejos

Cuando te vayas quizás quedaré solo para entender que los árboles se deshojan mucho antes del otoño, que la savia escurre en dirección al cielo
y que las hojas muertas viajan leves hasta besar el sol, reseco y gastado.
Y entenderé que a veces el filo no fue suficiente ni piadoso con tu madera furiosa,
que viviendo junto al río tambaleaste sobre el agua que bebías
y el tiempo llevó tus ramas una tras otra.
Entenderé que torcido como estabas no conociste nunca el mejor sur o el inclemente norte
hacia donde orientar ese follaje escaso que buscaba el sol, cualquier sol.
Entenderé que las semillas que descolgaste al mundo crecieron a tu sombra
y ahora te empujan hasta el cauce después de cada crecida del caudal.
Vendrá el viento final, vendrá callando el golpe, mi querido y viejo árbol, arbolito inmenso
que me abrigaste tantas veces y entenderé
que no siempre se puede pedir perdón por cada rama que cae sobre los renuevos,
que la ruda corteza suele ocultar nudos que nos sostienen y nos retuercen.
Entenderé que tú no entiendas, que te vayas desganchando y otras cosas entenderé.

Guarda tu silencio

Y pide la palabra y dime que guardar silencio a veces puede ser bueno, dímelo...
ahora que vivo en este nudo que amarra el tejido de la tierra a mi cuerpo celeste
y los vicios y virtudes alimentan palomas en el paseo del comercio.
Vuelvo de un paseo que no vio Concepción y de un naufragio itinerante que la mamá Ochlo
no tuvo a bien proteger bajo su ala.
Vuelvo porque fue inútil pedir ingenio a los vociferantes,
pero no vuelvo para unirme a un coro que nadie quiere oír.
Aunque te pese vas a levantar la vista para tomar esta manzana de mi selva fría.
Bien sabes que uno se hastía de las frutas tropicales en conserva almibaradas y sin piel...
Ahora que los ausentes se fueron río abajo hasta el Pacífico insaciable.
Levanta la frente para seguir leyendo los frutos de mi mesa, levanta la vista para hacerle frente
a mi insolencia de truenos favorables al cielo, ahora que el cielo está cubierto y no me dejan defenderlo porque es territorio privatizado.
Desplázate por este bosque que no sabe de relojes y disfruta la sobremesa perdiendo tus momentos entre la música de las tontas esferas,
porque en medio del amor cabe de todo, menos la inercia.
Tómale el olor reciente a este cilantro de mi huerta, porque no me importa ser
el único dueño de este pan necesario.
Esta servidumbre es de lugares comunes terrestres y celestes, es el mapa estelar que puede guiar
a un náufrago en la tormenta de un vientre febril y fértil.
Levanta la mano para esas cosas que no se aprenden por ser joven, por suerte,
que no se ven por ser joven, por suerte,
que no se oyen ni atienden por joven, por suerte.
para heredar toda memoria disponible.

Campañas matrimoniales

Quiero suscribirme a la alegría cada vez que se renueve en otras manos mi mano y también asociarme a los que alegren con sus voces las entregas
vespertinas de la esperanza sin aviso,
deseo con todo el cuerpo tatuarme a tu cuerpo en las noches de las cuatro estaciones de la ruta
que se abren con el sol y se cancelan con tus pies fríos.
Y sin embargo estoy tan claro que no habrá distribución formidable de abundancias, ni siquiera
largos tramos de solvencia,
que dispongo enteramente la humildad como el marco ideal para lucir las flores del campo
que nos enjoyarán las sienes cada aniversario.
Porque me place conmensurablemente reconocerme incompleto, para que tú me faltes
y estar atento a completarnos en cada encuentro.

Ajuste de cuentas

Ciudad adoptiva que me quisiste tanto, sudabas copiosamente tu cortesía en mi habitación cuando recibía el corazón de mis padres por correspondencia .Era inexplicablemente feliz en esa urbanidad de la decadencia. ¡Ay de mis pobres fauces!, ¡Ay de mis tripas revisitadas de fiesta!
La hora final del vino no tenía reloj que la marcara y yo evitaba muertes, pequeñas muertes que hoy persigo en demasía y los inútiles sueños con serpientes, se me han vuelto realidad.
A fuerza de niebla asistía vespertinamente a la función didáctica de los sarcásticos decadentes.
Ciudad adoptiva quiéreme un poco, no demasiado…Acuérdate de mí cuando sea una leyenda y llévate lo demás con tu olvido.
Como siempre, como siempre…con ese olor a Talcahuano, dime que va a llover el azufre de Huachipato sobre los adoquines de Orompello.

Límites

Hasta dónde llega el sol para quemarnos y de qué lugar se levanta la rabia contenida por el tiempo que nos llueve de ceniza, hasta cuándo sol,
solemne, solitario grito que nos arropas la esperanza por cada noche de amargura decidida a no ceder. Nada me dice el viento cuando me trae la
muerte y su reloj civilizado, nada moja el agua homicida que ha venido habitándome sin reparo, nada aúlla la carne enquistada por las tropas invasivas
que amenazan la pasión que me dialoga en la palabra sin articular.
Aplicaremos este día y otros muchos anestesia general a la estúpida indolencia por sus crímenes a la cadencia irrefrenable de los fuegos de artificio
comerciales y vendrá Primavera y sus muchachos a estallar flores en el precioso centro de esta desidia que se apoderó de nuestras sábanas amor,
porque la hora de hacerlo amor mío es cualquier espacio y vuelta del camino. Y levantar las cejas y reparar en gestos jamás en gastos para los sueños
de un niño mendigo, la ensaladera enorme de un condenado a muerte por cangrejos implacables, la ufana risa de un ex preso a diario pensando en
esto que llamamos libertad.
Yo no digo cuando, yo no digo en que lugar, soy un hombre enamorado puesto de pie en el centro de la pregunta que se arremanga en la estación de
lo soñable, soy de ahora en lo que será pasado y no quiero ser ayer en lo que llamen porvenir. Al terminar me permito una cita ilustre por lo simple, que
bien se arriesga a llevarme con su contundencia al cómodo rechazo o a la sabia ternura:
la poesía sigue siendo un arma cargada de futuro,
que muy pocos disparan.

Lanzados

Hay que arrojar al mar las bibliotecas nacionales.
Que vuelvan a la sima tierna de los siete mares los versos y la historia aguerrida de los piratas que naveguen por siempre y para siempre letras a la deriva, aventuras y amores sin ley.
Solidamente las fábulas de un crustáceo adheridas, desperdigadas en cardúmenes las páginas de los tratados de literaturas y políticas monetarias
cumpliendo su destino alimenticio en el fondo de calamares gigantes, ballenas y tiburones.
Hay que arrojar al mar más grande que encontremos todas las bibliotecas y a la letra de la ley soplarle un espíritu nuevo sin fosa común ni alambrada.
Y sin que nos falte lo que nunca nos dieron de buena gana sumergirnos redes ausentes de toda culpa.